Este texto dormía el sueño de los justos en una carpeta del
ordenador. Revisando el ordenador con vistas a una próxima reinstalación di con
él y recordé el momento en el que lo escribí, el día que supe que nunca tendría
el valor de publicarlo o me iban a apedrear. Sin embargo hace unas semanas
cuando no confirmé la amistad de alguien desconocido para mi en Facebook y esta
persona me insultó a mí y a mi familia fui consciente de que no tengo porqué esconder
mis opiniones, al fin y al cabo, haga lo que haga, diga lo que diga, voy a
llevar por todos lados. Y no es porque las busque, a la paisana del facebook lo
único que le hice fue preguntarle por mensaje de que la conocía o que intereses
comunes podríamos tener porque eso de tener a lo vasto gente en mi perfil
personalmente no me va. Así que, aunque por una vez vaya yo al encuentro de los
problemas no creo que pase nada.
Alla vamos pues ¡arriba el telón!
BUCEANDO EN LA FAUNA DE LOS COLECCIONISTAS
Empezar a coleccionar y entrar en contacto con otros
coleccionistas ha sido una de las experiencias más enriquecedoras que he vivido
en estos últimos años. En realidad fue como entrar en un pequeño mundo a escala
con buena y mala gente. He conocido muchas personas pero casi todas han quedado
aparcadas por el camino y muy pocas han seguido el recorrido conmigo, eso si,
las que continúan son para mí como hermanas. En alguna ocasión me he visto tan
decepcionada que me he separado y aislado y he tardado años en retomar el
sendero del coleccionismo. Gracias a que en todas y cada una de mis etapas he
encontrado siempre a una amiga que me ha ayudado en el momento oportuno a recuperar
la ilusión y a no dejarme vencer por las contrariedades y desengaños.
Lo que más habitualmente me he encontrado es esa maldita
tendencia a sobrevalorar lo nuestro y subestimar la posesión del contrario. Eso
para los trueques es mortal de necesidad. Difícil llegar a un acuerdo
equitativo. El problema es cuando una de las partes es experta en valoraciones
a su favor y con el tiempo te das cuenta de que te han estafado, si, con todas
las letras, porque es así como te sientes. Y si dices algo… malo, es tan pagada
de si misma la persona en cuestión que encima tiene más que decir. ¡Aviados
estamos! Mejor callar y aguantar. Menos mal que con el tiempo encontramos otras
compañeras a las que les ha pasado lo mismo ¡y con las mismas personas!
Conclusión. No somos nosotras, son ellas. Un punto para nuestra autoestima.
Otra es recoger el paquete, entregado por correos o empresa
de mensajería. Un precioso paquete, todo enterito, inmaculado, sin más señales
que las de tinta o pegatinas de quien se ha encargado de traérnoslo pero cuando
lo abrimos ¡zaca! ¡Artículo roto!. Empezamos en plan guay comunicándole a la
otra parte que nos ha llegado en mal estado o con tal tara el objeto que tanto
deseábamos y si hay suerte se deshace el trato sin más. Pero en otras ocasiones
comienza el mareo… que si no lo envié así, que si te lo rompieron en el
transporte, que si fuiste tu y me quieres dar el cambiazo… ¡¡¡tortura total!!!
Conclusión: en el peor de los casos a tragarse todo, artículo en mal estado,
enfado, mala baba, y se genera una desconfianza que pagará en un futuro quien
no tenga culpa.
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Preciosa Lisa Jean que el vendedor se empeñó en que la rompió Correos.
El embalaje venía perfecto y el material de la muñeca es muy delicado.
El vendedor no aceptó devolución ni rebaja en una compra posterior que estaba pendiente. |
Ah! y las fotos, esas hermosas fotos que nos muestran esa
cosa tan linda, tan hermosa, tan perfecta…! Tanto que no es la misma cuando
llega a casa por más que se empeñarán en decirnos que si (no os creáis que
tiene cataratas ¿eh?). Mismo caso del plan anterior pero con engaño descarado,
con alevosía y no tiene que ser precisamente con nocturnidad pero si es así las
fotos aun salen más oscuras. Después de la tortura de reclamar porque a estas
alturas esto si que está claro que es con mala intención me pregunto cual de
estas opciones será la mas adecuada: si aconsejarle unas gafas para mejorar la
visión o una mejor cámara de fotos porque recomendarle que sea mejor persona
creo que estará fuera de lugar.
Y cuando vas a comprar algo especial, algo único, algo por
lo que llevas suspirando y ahorrando ya no recuerdas cuanto. Haces una oferta,
no te la admiten pero sigues subiendo y finalmente es tuyo. ¡Lo has conseguido!
Lo tienes y al fin eres feliz ¿¿¿¿¿de veras?????? Espérate, no corras tanto.
Ahora falta que llegue la que ofrece más, mucho más y el vendedor que no sabe
lo que es tener palabra y si lo que es lucrarse más pues te da cualquier
disculpa (suerte tienes si te dice la verdad aunque sea enmascarada) y te deja
compuesta y sin novio. Y si tienes mala
suerte aparece la pavita de turno agitando su colita mientras enseña la pieza
en concreto y se pavonea de cómo la consiguió aunque sea contando mentiras.
Conclusión: de lo que te cuenten algunos elementos la mitad es mentira, la otra
mitad no es verdad.
La más genial es la amiga, la colega, la que se te mete en
casa, se hace la mejor amiga del mundo y te camela la familia. Empieza a
ofrecerte estupendos cambios o pedirte cosas prestadas. Se lleva las cosas. No
te trae ni lo que te tiene que traer a cambio ni te devuelve lo prestado. Y de
volver a casa… nada. Lo peor es si tienes hijos pequeños ¿cómo les explicas que
de repente ya no son objeto de su interés? Pues fácil, tal cual: “mira cielo,
en la vida te encontrarás personas que te valorarán por lo que tienes y no por
lo que eres, esas personas en cuanto no puedan conseguir más de ti, no
volverán” Suena duro, y probablemente no
lo entenderán, pero apuesto a que lo recordarán el día de mañana. Conclusión:
una buena lección de vida pero lo de que entre gente en casa no me gusta.
Y no cuento ya la que
quiere visitarte y ver lo que tienes. La que manosea todo y que cuando se va…
te faltan un montón de complementos que lleva en los bolsillos de su abrigo o
en su enorme bolso. ¡Hasta muñecas enteras se han llevado! Y no exagero. Cualquier día hacen gala de su enorme cara y
aparecen con camión de mudanzas con la disculpa de que vienen a tomar el café.
Conclusión: ¡en mi casa no entra ni mi madre!
Y la que está empezando (¡o no!) pero quiere que le vendas tus piezas
repetidas por el valor de coste (a ser posible del siglo pasado) o que les consigas algún artículo especial y probablemente descatalogado apelando a tus contactos y para luego dejarte literalmente colgada diciéndote tan anchas y panchas que ya no
les interesa y ahí te quedas amañandote como puedas, es decir ya te puedes espabilar y buscar la manera de revenderlas o regalarlas porque te has quedado a dos velas
y con cara de boba… Eso ya ni nombre tiene.
Y si te cansas de los trueques o no te interesa nada de lo
que te ofrecen y prefieres vender para sacarte unos euros con los que ir
comprando algo que realmente te apetece te vas a encontrar de todo. Si eres
regateadora nata pues ármate de valor porque te van a hacer lo mismo y más vale
que no te quejes, donde las dan, las toman. Si no sabes regatear, encomiéndate
a quien puedas y agárrate fuerte. No hay ningún problema en regatear, ¡ojo! me
parece estupendo. Lo que ya no me parece tanto es aquel que cuando te vende no
te perdona ni ese medio euro que tu sabes que está cobrando de más de los
gastos de envío y que te los endosa como manipulación y por el papel (a veces
reciclado de otro paquete, o simplemente un cartón del revés), o la cinta del
embalaje. Pero mira por donde, que cuando le vendes tu, te llora hasta la saliva del
sello de correos que curiosamente ya ni se pone porque actualmente te plantan
una pegatina. ¡Si es que hay que tener cara y armarse de un valor...! Eso en los
gastos de envío porque cuando compran el
artículo a cierto precio, sea en subasta o a precio fijo empiezan a lloriquearte
que si están en el paro, que si no tienen ingresos, que si es para un regalo,
que si es para ¡la madre que los parió!. ¡Oigan que nadie les obliga a comprar,
y que si no pueden pagar pues que NO COMPREN!. Es así de sencillo. Además hoy
en día muchos vendedores admiten que les paguen en varios plazos. Es cuestión
de hablarlo antes con el vendedor y ponerse de acuerdo. Pero hablarlo ANTES, y
no vacilar después. Conclusión: ¿la paciencia se vende en algún lado? Ese si sería un negocio redondo.
¿Continuo? ¿Se me queda algo en el teclado del ordenador?
Seguro que si, pero no hay problema. Lo bueno de esto es que puedo entrar mil y
una veces y rehacer el texto todas las veces que me de la gana ¡hasta que
fuerza mayor me lo impida! De todas
formas seguro que en algún caso te has visto reflejada o reflejado y eso es
porque en el fondo siempre pasa lo mismo, los problemas siempre son los mismos
y nuestras debilidades son las mismas. Y por desgracia, la historia se repite una y otra vez, como si de un bucle se tratara. Creo que forma parte de nuestra
naturaleza humana.
PD: Y si por un casual te preguntas si yo creo ser más afín
a alguno de estos tipos te dire que siiiiiii, que indudablemente yo sobrevaloro
lo mío pero infravaloro lo ajeno. Y bueno, de lengua afilada no ando corta y
seguro que muchas otras cosas más que yo no me veo porque ya sabes aquello de
que se ve la paja en el ojo ajeno y no la viga en el propio. En todo caso,
procura no inflarme el ego ni pisarme la autoestima demasiado.